Café-tertulia participativo en torno a los sanfermines

El café-tertulia del pasado 16 de junio sirvió para hablar sobre la manera que nos gustaría que fuesen las fiestas de San Fermín, su posible transformación y la aportación de la Antropología a este proceso.

En los 2 grupos creados, quienes participamos hablamos del enfrentamiento simbólico entre el proceso festivo y la estructura de la fiesta. Desde la perspectiva estructuralista se produce una ruptura entre las relaciones de poder institucionales y el propio hacer festivo del pueblo. Se desplaza la función simbólica como representación del cambio que pretende el poder institucional. En el proceso existe un programa sanferminero, pero las personas con su creatividad y espontaneidad formulan nuevas transformaciones que fundamentan la fiesta según espacio-temporal, circunstancias e interacciones.

Se habló sobre cómo la fiesta se canaliza en base al consumo en actividades, eventos, barracas, puestos y otras formas capitalistas transversales de la misma.

También de cómo la fiesta se entiende como una liberación de las normas cotidianas, una forma de desprenderse de aquello que constriñe el propio hacer de lo cotidiano que se graba y se sube a las redes sociales dejando en evidencia o cuestionando ética-moralmente acciones individuales que se dan en la misma. Se plantea dónde está el límite de la liberación de la norma.

La pretensión de búsqueda de un imaginario que vertebra estructuralmente la fiesta a lo largo de toda la historia de su propia existencia no es constructiva para que siga manteniendo su propia esencia. La esencia y el sentido se lo dan las acciones de los colectivos humanos que las generan, colectivos que proponen nuevos cambios de cara a asegurar la esencia de la propia fiesta. En estos tres últimos años se están consolidando posturas de carácter positivo a través de la reflexión, como los cuestionamientos sobre el bienestar animal o la violencia física y simbólica contra las mujeres.

Se plantean alternativas a las corridas de toros. Surgen ideas (meriendas en diferentes espacios con música, ir mezclando espectáculos diferentes en las tardes de la plaza…). También se valora de forma diferente las corridas de toros a la existencia del encierro, como una seña de identidad sanferminera.

Hay personas que reivindican la recuperación de unos sanfermines más locales, como san Fermín Txikito, apartando el mercantilismo actual. Los visitantes, si hay buen ambiente, continuarán viniendo.

Hay un sentimiento que durante los últimos años las personas hemos perdido el control de las calles y estamos más desmovilizados. Cuando hay conflictos con el Ayuntamiento, como actualmente con la salida de “Herri Sanferminak” y el colectivo de migrantes del centro de la fiesta, es cuando surgen nuevas y mejores ideas que crean nuevas tradiciones sanfermineras.

Los conflictos con las autoridades (todas) son permanentes y necesarios en este combate simbólico.

Para generar nuevos cambios que partan del pueblo es muy importante la labor realizada en Iruña, pero, también en los barrios y pueblos de Navarra, donde se produce una mayor participación ciudadana.

Los sanfermines son integradores de las diferentes personas que acuden y también de las ideas de una colectividad más importante en el espacio. Las peñas siguen siendo imprescindibles. Las queremos vitales y necesarias para impulsar los cambios necesarios para que la Fiesta se enriquezca y no se fosilice. Se plantea crear un espacio en Plazara, con reuniones periódicas y abierto a toda la ciudadanía, en el que se planteen ideas para la transformación de unos sanfermines en los que podamos disfrutar todas las personas, seamos más felices, más igualitarios y tengamos más respeto a los animales. Las peñas se comprometen a colaborar y a difundir sus resultados.

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